Bueno, pues después de la terraza, mis amitos me presentaron la azotea. Yo estaba muy contento, porque llevaban para que yo jugara un montón de ropa de la que me gusta morder. Pero empezaron a hacer unas cosas muy raras, las ponían en una cuerda y volvían a gritarme otra vez “no, no” cada vez que intentaba jugar con ella. Bueno, no les eché demasiada cuenta y me puse a correr e investigar. Hacía mucho calor, por lo que acabé con la lengua fuera… uf, no estoy todavía para estos trotes…




6 Marzo 2008 a las 14:06 |
Vaya hermano más guapo que tengo! Parece que te lo pasas genial en la terraza y en la azotea, ¡que suerte!. Yo azotea no tengo, pero en la terraza tengo dos conejos!!
Me gustan mucho tus fotos, espero que te sigan haciendo tantas, porque sales fenomenal.
Un besito;
Nemo